El Baron Rojo

Categoria: Miscelanea

Quien fuera el mejor aviador de la Primera Guerra Mundial, recibió un balazo en la cabeza un año antes de morir en combate. Lejos de afectarlo negativamente, ese hecho lo hizo más temerario y audaz en sus vuelos, lo que a la larga, incidió en su trágico final.

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Historia

A los 11 años, Manfred von Richthofen fue enrolado en el colegio militar de Wahlstatt y más tarde en la Real Academia Militar de Lichterfelde. Cuando estalló la guerra en 1914, Von Richthofen decidió probar suerte en la aviación. Con sólo 24 horas de entrenamiento, realizó su primer vuelo solitario en 1915. Su destreza lo convirtió en el más peligroso de los pilotos alemanes. Tras decenas de victorias, en 1917 Von Richthofen decidió pintar su avión color rojo. Unos dicen que para evitar ser alcanzado por fuego de tropas alemanas en tierra, otros que lo hizo para que los aviones enemigos lo identificaran fácilmente. En mayo de 1915, a los 9 meses de guerra, empezó su entrenamiento de vuelo como observador. Los ases de caza como Oswald Boelcke y Max Immelmann ya eran nombres familiares. Sin embargo, la carrera de Richthofen empezó en el anonimato de una unidad de reconocimiento en el frente Oriental. El posterior destino al "Destacamento Paloma Mensajera" (el nombre clave de un escuadrón de bombardeo) de Ostende no mejoró mucho las cosas, aunque se dice que participó en la destrucción (no confirmada) de un Farman desde la cabina trasera de un Albatros. Un encuentro casual con Boelcke durante un viaje en ferrocarril cambió la fortuna de Richthofen, quien inmediatamente pidió recibir entrenamiento como piloto de caza. A pesar de haber obtenido todas las cualificaciones necesarias, en el verano de 1916, Richthofen estaba de nuevo en el frente oriental, esta vez pilotando un Albatros biplaza. Una vez más, Boelcke acudió en su rescate. Visitó la base de Richthofen en Kowel y, recordando la conversación en el tren el otoño anterior, invitó al aspirante a piloto de caza a que se uniese al escuadrón de monoplazas que estaba formando. Setenta y dos horas después, Richthofen salía hacia el frente Occidental, con el escuadrón Jasta 2, y hacia un lugar en la historia de la aviación. Pronto resultó claro que, a pesar de su vacilante inicio en la escuela de vuelo, no sólo poseía unas habilidades innatas y una visión extraordinaria y aguda, sino un cierto "olfato" para entrar en acción. "Dondequiera que fuera el jefe, algo iba a suceder", explicaba más tarde uno de sus pilotos. Su primera victoria, un F.E.2b del RFC, la obtuvo en Cambrai el 17 de septiembre de 1916. Ésta y las quince siguientes, las logró volando en el Albatros D.II. La 16ª, un Sopwith Pup derribado en Metz el 4 de enero de 1917, le valió ser promovido al mando de su propio escuadrón de caza, el legendario Jasta 11, y ser condecorado con la Pour le Mérite. Richthofen demostró su talento como líder al mando del Jasta 11, convirtiendo una unidad hasta entonces sin éxito en uno de los más famosos y respetados Jasta del Frente Occidental. En sólo seis meses añdió 40 victorias a su historial. Y cuando el alto mando del servicio Imperial del Aire autorizó la creación de la JG 1, la primera Jagdgeschwader (ala de caza) de la historia, ¿quién mejor podía ser su comandante que el piloto de más prestigio, el recientemente promovido Manfred von Richthofen?. La meticulosa preparación de campo realizada por el Kmommandeur valió la pena. Al final de la guerra, la JG 1 se había adjudicado la destrucción de 644 aviones enemigos, contra la pérdida de tan sólo 56 de sus propios pilotos. El propio Kommandeur estuvo muy cerca de ser la primera baja de la Geschwader. El segundo día de operaciones, una bala perdida del observador de un F.E.2d del RFC impactó en la cabeza de Richthofen. Éste logró aterrizar en su Albatros D.V y fue llevado rápidamente a un hospital. Esta herida y las subsiguientes convalecencias, interrumpieron, pero no cortaron, sus crecientes logros. Pasados nueve meses, Richthofen y su "Circo volante", un gran y heterogéneo grupo de aviones vistosamente decorados -cada Jasta con su color preferido :rojo, amarillo o cuadriculado -, se convirtieron en una visión familiar siempre que amenazaba un peligro en el Frente Occidental. En esta época, el 20 de abril de 1918, el Kommandeur logró su victoria número 80. Pero veinticuatro horas más tarde sucedió lo impensable. A las 10:45 horas del 21 de abril de 1918, el escuadrón de Von Richthofen avistó un par de aviones ingleses, desatándose un combate aéreo de características espectaculares, con audaces giros de las naves buscando el mejor ángulo para disparar. En medio de la contienda, el joven piloto canadiense Wilford May vio cómo era perseguido por Von Richthofen a bordo de su inconfundible triplano rojo Fokker Dr. I Dreidecker. Intentando esquivar al temido Barón Rojo, enfiló hacia el territorio francés no controlado por los alemanes. Al entrar al espacio aéreo aliado - ambos a baja altura- , una lluvia de balas desde tierra comenzó a perseguir al Fokker rojo. Un segundo avión canadiense, al mando del capitán Roy Brown, se introdujo en esta persecución, tratando de derribar al cazador alemán. Después de varias maniobras, Brown disparó sobre el avión de Von Richthofen. Entonces el Fokker comenzó a perder altura hasta estrellarse. Desde entonces, las dudas se apoderaron de esta historia. ¿Fue Brown quien logró derribar al Barón Rojo? ¿Fueron acaso los disparos desde tierra? Discovery Channel difundió a principios de este año un documental donde aseguran haber dado con la clave que explica la muerte del Barón Rojo. Gracias a avanzados simuladores de vuelos, la revisión de documentos y testimonios de la época, así como de las últimas técnicas de análisis balístico y patología forense, los investigadores del canal dilucidaron que una bala calibre .303 cruzó el corazón del piloto alemán en diagonal, entrando por el costado derecho inferior de la espalda - destrozando todos los órganos a su paso- y saliendo por el pecho, bajo la tetilla izquierda. Ese tipo de munición era usada tanto por las ametralladoras en tierra como las montadas en los aviones ingleses. Sin embargo, las pruebas computacionales no permitían llegar al fondo de la cuestión. Discovery Channel debió entonces utilizar aviones reales y simular la trayectoria de los vuelos de los pilotos en el combate. Con rayos láser como balas virtuales, comprobaron que para Brown era prácticamente imposible dar en el blanco. Sin embargo, desde tierra, consiguieron en varias oportunidades "impactar" el avión de prueba, concluyendo que fueron los australianos que disparaban desde tierra quienes derribaron a Von Richthofen. La teoría expuesta hoy por los científicos estadounidenses no se contrapone con la de Discovery Channel. Al contrario, agrega un dato más que puede ayudar a entender con mayor precisión la mítica historia de quien fuera el mejor piloto de la Primera Guerra Mundial. Enterrado con honores Testigos de la época confirman que tras ser alcanzado por fuego enemigo, el "Barón Rojo" aterrizó su avión con el motor apagado (la hélice casi intacta lo demuestra). Al llegar los primeros soldados australianos, Von Richthofen aún estaba vivo, pero antes de fallecer, sus últimas palabras fueron "alles kaput", que se podrían interpretar como "todo está perdido". Los restos de su mítico avión fueron repartidos como "recuerdos" entre las tropas y el resto del fuselaje terminó en una fundición francesa. Su cuerpo fue enterrado el 22 de abril en el pequeño pueblo de Bertangles, con todos los honores militares. En 1925 su hermano menor, Bolko, recuperó el cuerpo y lo llevó a Alemania, donde fue enterrado en uno de los funerales más multitudinarios que se recuerden en ese país. - Este articulo esta inspirado “por” y dedicado “a” mi compañero y gran amigo “Marquitos”. -
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