BUNYIPS

Categoria: Criptozoologia

No existe uno igual, son conocidos por todos, y los Aborígenes Australianos los temían como el peor de los males. Escurridizo entre la oscuridad y la protección que otorgan las ciénagas y pantanos, los Bunyips han alimentado todo tipo de conjetura y hoy en día perturban los sueños de los mas pequeños, como lo ha hecho el temido hombre del saco, pero por el contrario sabemos que este nunca existió.

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Historia

Según los aborígenes Australianos, los Bunyips son criaturas que habitan en las ciénagas, pantanos y ríos, devorando a todo aquel que se atreva a adentrarse en estos parajes en la oscuridad de la noche. Dicen que, los Bunyips tienen especial preferencia por mujeres y niños, y que son capaces de provocar un sonido gutural, que según los que han tenido la oportunidad de oírlo, hiela la sangre. En 1948 un granjero, que después del encuentro se mostró aterrorizado, relato su encuentro con una de estas criaturas describiéndola de una manera sorprendente. Se encontraba en el Río Eumeralla, cerca de Port Fairy, Victoria, cuando se cruzo ante sus ojos uno de estos Bunyips al que describió de un color marrón, con cabeza de canguro, cuello largo con crines, tan pesado como un Buey, y con la boca llena de dientes. Y es que si algo caracteriza al Bunyip, es el de no encontrar dos descripciones iguales de esta criatura. Se han descubierto dibujos muy antiguos realizados por los aborígenes en los que aparecen estas Bestias de mil y una formas posibles, desde similares al conocido Bigfoot, hasta recubiertos de plumajes como los pájaros. EL MITO SE HACE REALIDAD A mediados del siglo XIX los encuentros con el Bunyip empiezan a hacerse frecuentes, demostrando que las diferencias entre las descripciones del animal se hacen evidentes. En 1886, un Bunyip de color pálido y con “cara de niño” fue apedreado por dos jinetes al cruzar el rio Molonglo en Canberra. En 1847 la prensa Australiana publicaba noticias referentes al “Bunyip de Kine Patrie”, que en otras zonas era conocido por los indígenas como “Yahoo” o “Wowee Wowee” y era descrito como algo semejante a una figura humana, pero con rasgos y detalles horripilantes, como pies vueltos del reves etc. Es mas probable que las descripciones de este animal, estuvieran exageradas o influenciadas, a que existiera mas de un tipo de esta inexplicable especie, pero casi todo es posible en el mundo de la criptozoologia. Sin embargo, los Aborígenes estaban tan seguros de la existencia del Bunyip que transmitieron sus historias o leyendas sobre el mítico animal, a los primeros colonos blancos que llegaron a Australia. Estos se las tomaron poco menos que a broma, pero pronto empezaron a circular entre ellos las primeras afirmaciones de haber visto al animal y su consiguiente temor por el. En 1872, en el Lago Galilee conocido por las apariciones de un misterioso y temido Bunyip, se cita la desaparición de un granjero de la localidad que un buen día salió a pescar en el citado Lago para jamás regresar, solo pudo encontrarse su embarcación hecha pedazos. También el ganado de los colonos asentados en la zona, que calmaban su sed en el Lago, empezaron a desaparecer y muchos avisaban de extrañas huellas en las orillas. Poco a poco la leyenda del misterioso Bunyip empezo a calar hondo en los habitantes del continente Australiano, y no falto quien, a falta de una identificación veraz, quiso dar su propia teoría; tan curiosas entre otras como la que esgrimía que los Bunyips eran en realidad los salteadores de caminos y ladrones que se escondían en la seguridad de las ciénagas para no ser capturados por ley. Gritando y simulando ser monstruos o animales salvajes para infundir un temor que persuadiera a sus captores de hallar sus escondites. Sin embargo no debemos tener en cuenta estas teorías si comprobamos otros encuentros mas cercanos a nuestras fechas, donde los salteadores de caminos han cambiado su métodos y lugares para realizar sus delitos. El conocido “Bunyip de Lismore” fue visto por ultima vez en el año 1970. Fue descrito como un animal tan peludo como un perro y con orejas similares a las de un cerdo, así mismo este Bunyip en concreto, fue culpado de la desaparición de dos ganaderos en las inmediaciones del Lago Lismore. FÓSILES VIVIENTES Lo cierto es que los criptozoologos tratando de dar una explicación a tal cantidad ingente de casos y de avistamientos de la criatura, se interesaron por el “Caso Bunyip”, dando una explicación cuando menos, mas científica, aunque no del todo satisfactoria. Muchos como los zoólogos Tim Flanery y Michel Archer afirmaron que las leyendas del Bunyip, tienen su origen en un tipo de herbívoros muy grandes, una especie marsupial muy parecidos al Tapir, que son conocidos como Palorquestidos, que fueron vistos hace mucho tiempo habitando en terrenos pantanosos, estando en la actualidad extintos, según se cree. Y es que verdaderamente la hipótesis de animal que a logrado transgredir la frontera del tiempo y sobrevivir a la extinción sin que el hombre tenga conocimiento de ello, se plantea como la mas favorable para explicar este misterio. Entre otros animales que se sostienen como extintos en el continente Australiano, encontramos un gigante reptil, llamado “Megalania” que habito en la época del pleistoceno, u otro candidato a cambiar su nombre por el del Bunyip, como es el Driptodon, que apareció representado en una colección de sellos que ilustraba varios dibujos de diferentes Bunyips creados a partir de las descripciones de los testigos. En la actualidad los encuentros con este animal han ido disminuyendo hasta casi desaparecer, achacándolo algunos al avance tecnológico de la sociedad o a la disminución de zonas salvajes e inexploradas y otros a la menor predisposición de la gente de creer historias mitológicas como ciertas. Sin embargo un misterio afín al Bunyip lo sigue manteniendo amarrado a la realidad, hablamos de ese horripilante quejido o alarido que a muchos a cuajado la sangre. Este misterio aun sigue reproduciéndose, atribuyéndolo algunos al grito del Avetoro, un pájaro de la familia de las garzas, y otros, mas nostálgicos, al grito desesperante del Bunyip que se resiste a desaparecer de la mente de los mas crédulos y soñadores.

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